miércoles, octubre 08, 2008

Baños En La Edad Media

De todos es bien conocida la gran pasión que sentía el imperio romano por el aseo personal y la gran cantidad de grandiosas termas y baños públicos que existían por doquier. Los romanos eran totalmente conscientes de la importancia de la higiene y era para ellos, tal como lo es para nosotros en nuestros días, actos cotidianos que formaban parte de la vida diaria.

Sin embargo, con la caída del imperio romano, poco a poco esta necesaria costumbre se fue perdiendo, quedando casi reducida a la nada y dejando por falta de interés, el derrumbe de las mencionadas termas y baños. Se puede decir que en la alta edad media, la higiene era prácticamente casi nula, quedando escasas y míseras Casas de Baños, en las que únicamente constaban con reducidas tinas en las que habitualmente se mezclaban hombre y mujeres. Toda esta falta de higiene traía consigo grandesenfermedades provocadas por contagio.

(Dibujo de Baños Públicos en Borgoña fechado sobre 1470)

A partir del año 1.099 aproximadamente, y coincidiendo con las primeras cruzadas, el aseo fue tomado más en cuenta y los baños públicos comenzaron a florecer nuevamente, adquiriendo de nuevo una gran importancia en la mediana y baja Edad Media.

A partir de esta fecha el baño volvió a recuperar su época de esplendor y se convirtió en una práctica muy extendida, tomándose los mismo, sobre todo el caliente, un motivo de placer además de práctica sanitaria e higiénica. Por otro lado, se pusieron en auge los baños medicinales y las aguas curativas.

A fines de la era medieval creció la institución del baño y los placeres relacionados hasta que, a consecuencia de la sífilis, que las casas de baño contribuyeron a propagar, y del excesivo consumo de leña que llevaban aparejado, sobrevino un súbito retroceso. Mucha gente se entregó ahora a los baños de aguas minerales en los manantiales vivos, a los que se atribuían sobre todo virtudes medicinales, aunque se quería seguir encontrando en ellos, muchas veces, los mismos placeres que antes se gozaban en las casas de baños.
Los hombres limitaban los cuidados de embellecimiento a las grandes sudadas deportivas, a las abluciones y al masaje que las siguen, al uso del peine y de la navaja para los cabellos y la barba de acuerdo con los cánones de la moda. Y eso es todo lo que soporta la virilidad, si se le añaden algunas lociones.
Las mujeres se toman muchas más molestias para seducir cuando se dedican a ello. Hay un cierto número de recetas cosméticas, se trate de colorete, de depilatorios, de ungüentos para la tersura de los senos, o de tintes para el cabello, o de pomadas a base de vidrio molido, de astringentes y colorantes que permiten simular la virginidad.
La piel limpia, lisa, brillante, y todo el cuerpo en proporción, es el resultado de repetidos baños y de un prolongado esfuerzo, que los ungüentos se ocupan de perfeccionar.

El agua era un signo de riqueza que demostraba la presencia de una clase social elevada. En tal sentido, el baño era un elemento que realzaba fiestas y recepciones, llegándose incluso a disfrutar de la comida durante el tiempo del baño mientras un grupo de músicos amenizaba el evento. Se conjuntaba así una mezcla de agua, música y comida, que generalmente derivaban en actos eróticos.

Como consecuencia de todo esto último, el baño pasó a relacionarse con los escarceos amorosos e incluso la prostitución, dado la frecuencia de encuentros íntimos que se producían en los mismos, por lo que se llegó a la prohibición se que se bañaran juntos hombres y mujeres.

1 Comment:

Juan Antonio said...

Reitero lo dicho antes. Cuando sea mayor quiero tener un blog como este. Enhorabuena.

Saludos.

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