sábado, marzo 12, 2011

Los Banquetes Masónicos

Grabado Francés de 1843

En la discreta hermandad masónica los banquetes rituales ocupaban un lugar relativamente importantes.
Las cuatro logias que en Londres se asociaron para fundar la primera Gran Logia de la “era moderna”, allá por 1717, se denominaban con los nombres de las cuatro Taverns en que celebraban sus reuniones o “tenidas” alrededor de la mesa.
En las primitivas Constituciones de dicha logia, aprobadas poco después, se regula minuciosamente lo relativo a los banquetes rituales que debían celebrarse preceptivamente dos veces al año en los solsticios de verano e invierno, los “banquetes solsticiales”. Estas Constituciones de Londres” han marcado la pauta de la organización y funcionamientos de las logias masónicas hasta hoy a lo largo y ancho del mundo. La primera en constituirse, según las reglas de Londres, sería la de Madrid, en 1728, conocida inicialmente como “Las tres flores de Lys”, por el nombre de la fonda francesa donde se reunía, sita en la calle San Bernardo. Estaba integrada por un grupo de militares ingleses al servicio de España.

 (Masones)

Según uno de esos Reglamentos (Lausana, 1875), los banquetes de obligación para las logias habrían de celebrarse rigurosamente los días de reunión más próximos al 24 de junio y  al 27 de diciembre, fiestas de San Juan Evangelista y San Juan Bautista, respectivamente, por una especie de patrocinio de estos dos santos sobre las logias. Al coincidir la fiesta del evangelista con el fin de año, la fecha era propicia para este tipo de ágapes. Prim fue asesinado el 30 de diciembre de 1870, cuando salía del celebrado por su logia madrileña.

Lo primero que llama la atención es que el Banquete Masónico es un acto extremadamente ritualizado, desde la disposición de la mesa, hasta la forma y orden de los brindis. De velar por su organización se encarga el Arquitecto Maestro de Banquetes.  Los preside y dirige de principio a fin, a golpe de “mallete, el Venerable Maestro de la Logia. Previamente se dispone la mesa en forma de herradura, con la curva mirando hacia Oriente. Una complicada simbología inspira la disposición de los objetos de adorno como candelabros y floreros, y de servicio como las jarras y botellas, así como de los platos, vasos y cubiertos.
Una de las cosas más chocantes es su denominación: a las jarras se las llama “barricas”; a vasos y copas, “cañones”; a la bandeja, “terraplén”; al plato, “teja”; a la cuchara, “trulo o paleta”; al cuchillo, “acero”; al tenedor, “tridente”. Colocarlos sobre la mesa es “alinearlos”, llenar los vasos o las copas es “cargar”, los brindis son “salvas”, las bebidas son “pólvora” (“fuerte” el vino, “floja” el agua, “amarilla” la cerveza, “negra” el café. Beber es naturalmente “hacer fuego”.

La explicación de esa curiosa nomenclatura predominantemente militar (aunque recuerda también el origen constructivo medieval, es el predominio de este estamento en el origen mismo de la masonería en España, y a que la expansión de la masonería por Europa a comienzos del siglo XIX coincidió con la del ejército napoleónico. En Madrid llegó a haber siete logias durante el reinado de José Bonaparte.
Así como no había un tipo de menú reglamentario, ni platos o ingredientes de alguna manera simbólicos, ni había un ceremonial especial para pasar de un servicio a otro, los brindis estaban rodeados de una gran solemnidad, casi litúrgica podríamos decir. Son siete los brindis de rigor. El primero, por el Jefe de Estado, el segundo por el Gran Maestre, el tercero por el Venerable Maestro de la Logia…el séptimo y último “es por todos los Hermanos esparcidos por la superficie de la tierra”.

Entre brindis y brindis, la comida se desarrolla en silencio, excepto en los momentos “de recreación” en que se permite a los comensales relajarse y charlar. Cada vez el presidente da un golpe de “mallete” y la consigna de “a cargar y alinear sus cañones”. Los “hermanos”, de pie, empuñando con una mano “el acero” y sujetando con la otra “el cañón”, escuchan respetuosamente la dedicatoria del brindis antes de “hacer fuego”.
En los intervalos es habitual que se amenice el acto con canciones o interludios musicales. Entre el sexto y séptimo se permiten brindis “espontáneos”, por así decir, y se hace pasar una bolsa para obras de beneficencia.

12 Comments:

Mari-Pi-R said...

Una forma curiosa de los brindis.
Abrazos

almalaire said...

Me voy impresionada(y encantada) por el argot del menaje. Me gusta mucho lo que haces. Un saludo

Lorenzo/Fotos Antiguas de Mallorca said...

Curioso, pero no dejaban de ser una secta y siempre con intenciones poco claras y que ellos se encargaban de que fuera así con su oscurantismo.
Le sigo leyendo.
Saludos.

desdelaterraza-viajaralahistoria said...

No me extraña tanto misterio en la nomenclatura y disposición de todo; las Constituciones de Anderson decían claramente que se trataba de una sociedad secreta, esotérica, iniciática que está por encima de cualquier otro vínculo… Con estos condicionantes hasta un banquete puede convertirse en un misterio para quien desconozca sus entresijos. Un saludo amiga.

Xibeliuss. said...

Gran entrada, Babbilonia: siempre sorprendente el mundo de la Masoneria y sus rituales cargados de simbolismo.
Sabía que Prim era masón, pero no tenía ni idea que le asesinaron a la salida de uno de los banquetes de la logia.
Abrazos

Babbilonia said...

Mari Pi-R, en verdad que si. Todo tenía un "toque" especial.

Besos

Babbilonia said...

Almalaire, gracias por tu visita y encatada de que te haya gustado. Siempre serás bienvenida.

Saludos

Babbilonia said...

Lorenzo, efectivamente. No dejan de ser una secta, y ya sabemos lo que éso conlleva.

Saludos.

Babbilonia said...

Desdelaterraza, y sigue en el misterio. Como bien dices, todo ese tipo de congregaciones encierran tanto...

Saludos.

Babbilonia said...

Xibeliuss, rituales que nunca llegaremos a entender del todo...a menos que estemos dentro.

Un abrazo

CarmenBéjar said...

Hablando de masones, en el Archivo de la Guerra Civil de Salamanca se custodia toda la documentación relativa a los masones españoles incautada por Franco al llegar al poder. No olvidemos que era una de sus principales bestias negras. Hasta tiene una loggia masónica reconstruída que da un pelín de miedo.

Saludos

Babbilonia said...

Pues sería muy interesante poder revisar esa documentación.

Saludos.

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