sábado, enero 02, 2010

Las Viejas Peluconas



(Ocho Escudos 1728 - Felipe V)

Las magníficas onzas de oro de la monarquía española del siglo XVIII son uno de los exponentes de la recuperación económica y social de España bajo los primeros Borbones. Estas monedas de Ocho escudos deben el apelativo de peluconas a que las efigies de los reyes, sobre todo de los primeros, aparecen con las grandes pelucas de la época.

(Felipe V - Retrato de Van Loo Louis Michel)
El problema del caos de la moneda de cobre y del vellón de Castilla comenzó a solucionarse y se fue deteniendo el proceso inflacionista mantenido durante todo el siglo.

Aragón, Cataluña, y Valencia mantuvieron su propia moneda local de cobre, hasta la mencionada unificación de Felipe V, que sirvió para acabar con el desorden de la moneda de cobree, porque la de plata y oro ya había sido unificada en los reinados anteriores.

(Ocho Escudos de 1757-Fernando VI)

Con los Borbones, España vivió un resurgimiento de las obras públicas y de la industria y logró una situación económica mucho más estable que la de los dos siglos anteriores.
El oro, que ya se venía revalorizando sobre la plata y el cobre, seguía ocupando el primer puesto como instrumento de cambio en el mercado de las transacciones internacionales.
Con oro procedente de América, España acuñaba las monedas de uno, dos, cuatro y ocho escudos, la onza. Esta última, cuyo nombre procede de su peso (27,10 gramos), se había hecho necesaria para el comercio en época de Felipe IV, que acuñó las primeras. Y fue en tiempos de Felipe V cuando, a causa de la escasez de plata, se fabricó la pequeña moneda de oro de medio escudo o “Durillo” con el mismo valor que los Ocho Reales de plata.

Las Peluconas aparecieron a finales de 1728, cuando se dispuso que en todas las monedas de oro se acuñara la imagen del soberano en el anverso, colocando el escudo en el reverso.

(Ocho Escudos 1773 - Carlos III)
A la onza española se la ha llamado Escudo de a Ocho, Ocho Escudos, Pelucona o Doblón de Ocho Escudos y fue, sin duda, una de las monedas más importantes del mercado mundial a lo largo del siglo XVIII.

Las onzas de los Austrias y las de los primeros años del reinado de Felipe V todavía no eran conocidas como Peluconas porque mostraban, las acuñadas en la península, en el anverso escude de España, y en el reverso Cruz, mientras que las salidas de las cecas americanas mostraban las Columnas de Hércules en el anverso y Cruz en el reverso.
Al año siguiente, 1729, se fabricaron onzas en Sevilla y en las cecas americanas de Lima y México.
Su sucesor, Fernando VI, acuña onzas desde 1747 en Madrid y Sevilla, y en las cecas americanas de Lima, México, Nuevo Reino, Popayán y Santiago.

En las décadas siguientes, Carlos III y Carlos IV acuñaron Peluconas durante sus reinados, ya con peluca más pequeña, tanto en España como en América.

En estos reinados, las primeras acuñaciones solían reproducirse con la imagen del rey anterior, sobre todo en las cecas americanas, hasta que la metrópolis les enviaba los nuevos cuños con la figie del nuevo monarca.
(Ocho Escudos 1802 - Carlos IV)

Las onzas españolas del siglo XVIII son piezas magníficas, y muy apreciadas por los coleccionistas, como ocurre con las de los dos primeros Borbones.

Fuente de Datos:
Agustín Yáñez para La Aventura de La Historia nº 117

5 Comments:

Madame Minuet said...

Que tiempos en los que la moneda española era de lo principal en el mercado.
Curioso nombre el de pelucona, muy descriptivo. Y es que menuda moda de pelucas, madame. Para el invierno estarían muy bien, pero que calor debian de dar en verano!

Buenas noches

Bisous

Loli Martinez said...

Tiempos de auge e importancia .Los datos numismáticos que nos has mostrado son geniales .¿cuantas se encontraran en las profundidades del mar ?.
Precioso estudio .
Un besazo .

historiainfinita said...

Y con las peluconas se financiaría la Independencia estadounidense...como recuerdo ha quedado el signo del dólar que imita a las columnas de Hércules...y pensar que usaban esas pelucas para ocultar su calvicie y la colina de piojos...:D

Un saludo desde Historia Infinita desde donde te enlazo.

Lady Caroline said...

Vaya que interesante historia Babbilonia! No han podido elegir mejor nombre que "peluconas"!

Dispongo de una pequeña colección de monedas, daría todo por tener alguna de esa época!

Saludos.

ANTIQVA said...

El oro de las Américas acuñado en bellas monedas, "que valian su peso en oro", no como ahora... ¿cuantas de ellas dormirán en el fondo del Atlántico, en la quietud de las panzas de los viejos galeones?

La Historia que duerme en el fondo de los mares, o sobre los campos...

Un abrazo, amiga

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