domingo, marzo 21, 2010

La Imagen Francesa De España

La idea que tenían los soldados franceses cuando ocuparon España por orden de Napoleón era muy negativa, tanto del país como de su gente.

El único conocimiento que tenían tanto Napoleón como sus soldados del país al que iban a invadir, era El Quijote y Las Aventuras de Gil Blas de Santillana, y en la Gran Enciclopedia de la Ilustración se sostenía que España no había aportado nada a la humanidad. La Inquisición y el Feudalismo era dos términos asociados de forma tópica por los franceses a los españoles.
Los franceses no conocieron España hasta 1808. La imagen que tenían del país estaba fijada de antemano por los supuestos de la Ilustración. Entonces se forjaron muchos de los prejuicios sobre España, la mayoría de los cuales sorprenden por su simplicidad. Creían, influenciados por las Cartas Persas de Montesquieu, que en España las personas eran quemadas con extrema facilidad por la simple razón de tener distintas creencias religiosas. Según él la inquisición era consustancial con los españoles.
Igualmente los ilustrados franceses minusvaloraron por completo el papel de España.
En su famosa Histoire Philosophique des Indes, el abate Reynal describió con pormenor los crímenes que los españoles habían cometido en las Indias a causa de la avaricia y fanatismo. En su opinión los conquistadores actuaron como verdaderos nómadas, más como auténticas hordas salvajes que como hombres civilizados, sin padres ni madres, hijas y hermanos.
Una visión por completo negativa se acrecentó en vísperas de la Revolución. A partir de entonces la fobia contra España se hizo más patente.

A los españoles, evidentemente, esta imagen tan negativa de su país les llenó de indignación, pues eran sabedores de que los mismos pueblos y autores que tanto voceaban la crueldad de los españoles en América eran precisamente los mismos que iban a las costas de Africa a proveerse de esclavos.

En la época de la Revolución y de Napoleón, este ambiente general de hostilidad y de minusvaloración de lo español se enseñoreó de los franceses, e influyó negativamente en la idea que el propio Emperador y sus hombres tuvieron de España al iniciar su aventura. Para los hombres de aquella generación, España representaba los valores de un mundo arcaico, anclado en el pasado, y dominado por la Inquisición, los frailes o los jesuitas, a pesar de que éstos últimos habían sido expulsados antes de que naciera el propio Emperador.
La idea negativa que el mismo Napoleón tenía de la Corte de Carlos IV y de la reina María Luisa en víspera de 1808, no variaba gran cosa de la que los lectores de Voltaire tenían de otras épocas anteriores. Probablemente nunca hubo en Francia una imagen de España como en los años inmediatamente anteriores y posteriores del Imperio.
 (Napoleón Bonaparte)
Se solía decir que los orgullosos castellanos, envilecidos primero por Carlos V, seguían estando gobernados desde entonces por el “más cobarde” de todos los despotismos. Lo mismo atacaban a la monarquía que a la aristocracia, al clero o al pueblo.
La idea vulgar que se tenía de España era que el país languidecía hacía muchos años bajo un gobierno odiado y al mismo tiempo despreciado. Un país en donde trabajar era deshonroso, y en donde las finanzas se hallaban en un estado desastroso.
Napoleón creía que en ningún pueblo se encontraban en tan escasa proporción personas ilustres, de ahí su error de intentar hacer el bien al un pueblo “ignorante, fanático, sobrio en medio de la abundancia, que se envanece de sus privaciones tanto como otros de sus goces”. Un pueblo ocioso y triste en que tanto por sangre, costumbres, lenguaje, manera de vivir y compartir, era totalmente africano.
La visión de los “filósofos” la compartieron en buena medida, primero, los viajero, que rivalizaron en dar por escrito elaboradas relaciones de sus andanzas, y después, los mismos soldados napoleónicos, En realidad se trataba de la misma imagen peyorativa que tuvieron de los español los militares de la Guerra de Sucesión, y de la que participaban lo mismo los nobles, que los burgueses o los abates.
(Lesage)
En el fondo, para los franceses, desde los filósofos a los soldados napoleónicos que escribieron sus recuerdos, las dos fuentes principales de sus conocimientos fueron El Quijote y Las Aventuras de Gil Blas de Santillana, de Lesage (1715-1735), lo que explica su infinidad de observaciones, tan parecidas, hechas lo mismo sobre las ventas y posadas que sobre los gobiernos, costumbres y religión de los españoles.
Según Casanova, los españoles carecían del impulso necesario que los despertara de su letargo. Los consideraba un pueblo miserable y digno de lástima, inútil para el mundo y para ellos mismos. Así mismo consideraba que les hacía buena falta una revolución fuerte, una conmoción total, un choque terrible, una conquista regeneradora, pues su atonía no era de las que se destruyen con medios simplemente civilizadores. Les hacía falta, siempre según Casanova, fuego para cauterizar la gangrena que los corroía.
En el año en que Napoleón invadió España, apareció un nuevo libro de viaje, que muchos soldados portaron en sus mochilas, porque España era el país más desconocido de Europa. Se trata del itinerario Descriptivo de España, de Alejandre Laborde. Sería un libro enormemente práctico para los soldados del Emperador, a los que serviría de guía imprescindible para sus rapiñas.
En el combate con los españoles, en contacto con una tierra y unos hombres tan diferentes a los que los soldados napoleónicos habían conocido en las campañas de Italia y de Centroeuropa, aquéllos tendrían ocasión de contemplar a un país en guerra. Era una perspectiva nueva, que no pocos soldados napoleónicos supieron comprender.
Muchos militares fueron los que comprendieron que como militares tuvieron que combatir en España a hombres que atacaban al ejército francés, pero en su fuero interno no podían dejar de reconocer que su propia causa era mala y que los españoles tenían razón al tratar de rechazar a unos extranjeros que, tras habérseles presentado como amigos, querían destronar a su soberano y apoderarse del trono por la fuerza. Por eso aquella guerra les pareció “impía” pero como soldados, tenían que obedecer.

Al final, un ejército invencible y unos soldados curtidos en mil batallas, que pensaban hacer “castillos en España”, fueron derrotados por una nación que no pensaba, como en Alemania, que defenderla era cosa de militares.
Lo que explica, que aquellos “fanáticos, vencidos, desamparados y quemados por el sol y con unas caras horribles”(tal como fueron descritos), terminaran venciendo a los soldados napoleónicos que participaron en la aventura de España.

Fuente de Datos:
*La Imagen francesa de España, cruel, sucia y fanática – Manuel Moreno Alonso – Profesor titular de Historia Contemporánea, Universidad de Sevilla.

6 Comments:

Xibeliuss said...

Uf, polémica y dolorosa entrada. Porque siempre duele mucho que describan así a tu tierra, pero ¿no tenían su parte de razón? La continuación de esto fue Fernando VII y el "Vivan las Caenas".
Creo que yo hubiese sido afrancesado en aquella época... y también me habría echado al monte para expulsar a un invasor tan odioso.
No hace mucho leí una entrevista a Pérez Reverte en la que decía que a España le había faltado una buena guillotina. Tal vez el resto de XIX y el XX completo hubieran sido muy distinto.
Saludos

Alyxandria Faderland said...

Bueno, el descredito en que habian caido con el rey Carlos IV y flia. que no remonto mucho mas con el VII, es comprensible, y la matanza americana en epocas que no habia armas de destruccion masiva tampoco puede negarse, aunque los franceses no fueran los mas trigo limpio del continente.
Aunque la primera derrrota de Napoleon, no fue en España..... fue muy, pero muy lejos y el comportamiento frances en a ocasion deja a los españoles como caballeros ante la crueldad que desplegaron.

Juan Antonio said...

Es un placer leer tus artículos. Siempre.

Saludos.

ANTIQVA said...

Si los franceses no se hubieran metido con la Iglesia, posiblemente las cosas hubieran ido de otro modo... Pero se metieron con la Iglesia...

Y calcula lo que tuvo que ser que en todos los pulpitos de todos los pueblos los curas estuvieran lanzando proclamas contra los franceses... Un calentamiento de animos generalizado...

Los franceses no sabian lo que se hacian cuando lo primero que hacian, al llegar a un convento, era violar a las monjas...

El saqueo de Cordoba por los franceses es algo digno de profundizar.

Claro, luego, frances que era atrapado, era degollado sin mas.

En la zona de Montilla, los cuerpos de los franceses, para ocultarlos, los echaban a las tinajas de mosto en fermentacion...

Ah, aquellos tiempos terribles... Dicen que se criaron vinos envidiables...

Un abrazo, querida amiga

Pablo D. said...

Como siempre, los franceses amándonos con locura...

Un excelente artículo.

Un saludo!

فلسطينيون said...

Le Envío un saludo desde Chile a arkeologia.blogspot.com Hace un tiempo que llevo viendo su página y me parece genial, abarca bastante de cultura, sociedad, costumbres y sobretodo Historia, además que es bastante visitada, por lo mismo le escribo para poder ver la posibilidad y el honor de estar presente en su página, ya sea como página recomendada o de blogs, e intercambiar ya sea ideas o dudas. Para detalles le envío el mío:

http://historia-arabe.blogspot.com/

Gracias
Omar

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