sábado, febrero 13, 2010

María Antonia De Nápoles


Prima de Fernando y hermana del heredero al trono de Nápoles, la joven calificaba a su marido, Fernando VII de feo, bruto, rechoncho y antipático en las cartas a su madre que, a menudo interceptaban los espías de Napoleón.

María Antonia de Nápoles, también conocida como María Antonietta de Nápoles, nació el 14 de diciembre de 1784, en el Palacio Real de Caserta, en Caserta, Italia.
María Antonia era la hija menor del Rey Fernando IV de Nápoles y de María Carolina de Austria, hija de la emperatriz María Teresa. El nombre de María Antonia le fue impuesto en honor a la hermana favorita de su madre, la reina María Antonieta de Francia. (Como príncipe de Asturias y heredero de la Corona Española, Fernando fue objeto de algunos intentos de combinaciones matrimoniales de conveniencia con el objeto de entablar vínculos con otras potencias, como era frecuente entonces, Pero fue Luciano Bonaparte quien precipitó el arreglo de su primer matrimonio, al insinuar a Godoy la posibilidad de optar a la mano de la infanta Isabel, hermana de Fernando. Carlos IV, escandalizado ante la perspectiva de emparentar con la familia Bonaparte, se apresuró a concertar la boda de su hija con el heredero de la Corona de Nápoles y al mismo tiempo la de Fernando con la hermana de éste, María Antonia

Este doble matrimonio no era del agrado de Godoy, quien a su vez era “persona non grata” para la Corte de Nápoles. Especialmente la reina Carolina, enemiga irreconciliable de Napoleón, desconfiaba de quien había negociado la Paz de Basilea con la Francia Revolucionaria. Como ya se ha apuntado, María Carolina era hermana de la reina de Francia María Antonieta, guillotinada junto a su marido Luis XVI, y eso explica la aversión que sentía contra Nápoles. Ahora, la presencia de los hijos de los reyes de Nápoles en Madrid podía ser perjudicial para quien era estimado como el culpable de la alianza con los hijos de la Revolución.

A pesar de estas diferencias con el príncipe de la Paz, y después de haber celebrado previamente la doble boda por poderes en Nápoles, tuvo lugar la ceremonia nupcial en Barcelona el 4 de octubre de 1802. La familia real al completo se había desplazado a la capital del Principado, recibiendo toda clase de homenajes en su recorrido desde Madrid. Los festejos que acompañaron a la ceremonia fueron espectaculares y el público disfrutó con la participación en los variados actos públicos que se celebraron con este motivo. El embajador en París, Nicolás de Azara, comentaba, no sin cierta alarma, “que España había perdido la cabeza y no sabe qué hacer para gastar en estas bodas. Las enemistades más inveteradas se han convertido en ternezas. Las órdenes y fajas llueven y los cordones de san Genaro valen a huevo en Madrid…”

Para Modesto Lafuente, la boda dio lugar a una auténtica lluvia de favores y nombramientos: “Grandezas de España, grandes cruces y bandas de damas nobles, llaves de gentiles-hombres, mayordomía de semanas, honores de todas clases sin cuento en el Ejército y la Armada de la Península u América…”. Sin duda, fue un acontecimiento que los catalanes tardarían mucho en olvidar.

La novia era una mujer agraciada y, según el retrato que nos ha dejado de ella Vicente López y que se conserva en el Museo del Prado, no estaba exenta de un cierto encanto. La duquesa de Abrantes dice de la princesa en sus Memorias, que era de un aire majestuoso e incluso un poco severo, pero tan pronto como su mirada se coordinaba con su sonrisa, toda su fisonomía se iluminaba con una dulce claridad.
Se decía que la Princesa de Asturias es una digna nieta de María Teresa de Austria, y parecía haber heredado su carácter así como sus virtudes
Sin embargo, a pesar de su indudable atractivo, la relación matrimonial con Fernando no fue satisfactoria. Se sabe, por la correspondencia de María Antonia con su madre, que el príncipe de Asturias no comenzó a portarse como un verdadero marido hasta pasado un año de la boda y su abstinencia carnal comenzó a preocupar seriamente a su suegra María Carolina. Las cartas que se cruzaron madre e hija están llenas de reproches a Fernando, al que se le tacha de feo, bruto, rechoncho, de piernas curvas y muy antipático. Sin apenas relación sexual con su marido, María Antonia se dedicó a indagar en los círculos oficiales sobre las relaciones con Francia para informar a sus padres. La Corte de Nápoles era fiel aliada de Inglaterra y le interesaba conocer los proyectos que figuraban en España. Napoleón interceptó algunas cartas comprometedoras y eso llegó a acentuar la tensión de Godoy con sus suegros. En realidad, la reina María Luisa nunca le guardó muchas simpatías.

María Antonia de Nápoles era una mujer de poca salud y ya dio muestras de su fragilidad cuando a los pocos meses de su llegada a España tuvo que marchar a La Granja para recuperarse de una enfermedad. Tuvo además que sufrir dos abortos habidos en noviembre de 1804 y agosto de 1805, respectivamente.
El miércoles 21 de Mayo de 1806, a las cuatro de la tarde, María Antonia de Nápoles, Princesa de Asturias como primera esposa de Fernando, muere a consecuencia de la tuberculósis, enfermedad que padecía casi desde que llegó a España.
(Actas de la autopsia realizada a María Antonia de Nápoles)

No faltó la opinión de algunos que vieron como causa posible del óbito un envenenamiento ordenado por Godoy, pero probablemente contribuyeron al fatal desenlace el clima de Madrid y el ambiente frío que disfrutó durante su estancia en el Palacio Real.

Fuente de Datos:
*Las Cuatro Esposas de Fernando VII – Rafael Sánchez Montero – Catedrático de Historia Contenporánea – Universidad de Sevilla – L.A. Historia.

4 Comments:

Xibeliuss said...

La familia real española era en aquella época un absoluto desastre y Fernando VII, la culminación.
Gran documentos nos traes, Babbilonia.
Saludos

ANTIQVA said...

Amiga, jamas habia reparado en esta mujer... Nunca habia oido hablar de ella...

Gracias por tus palabras, Verdial

Un abrazo

Basurero Usurero said...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Basurero Usurero said...

Como siempre un gusto total venir a este blog, una pequeña pregunta ¿Dónde puedo encontrar ese libro de Aldrovandi que mencionas en tu post anterior? Tú lo tienes por casualidad, lo quiero conseguir si o si. Gracias y suerte.

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