martes, septiembre 15, 2009

El Templo De Diana En Efeso

("Templo de Diana" - 1727 - Grabado de Johann Bernhard Fischer von Erlach)

Efeso, ciudad de la Jonia, se encontraba en una región próspera a orillas del mar Jónico, que gozaba de un excelente puerto natural, de gran comercialidad y actividad, y que hacían de él uno de los más importantes del Asia Menor.


En esta ciudad, y sobre las ruinas de un antiguo templo dedicado a la diosa Cibeles, a quienes rendían culto los antiguos habitantes de la región, y que fue destruido en el siglo VII a.C. por los sumerios, Cresó, rey de Lidia, ordenó levantar por suscripción pública, reuniendo fondos para ellos, un tempo dedicado a la diosa Artemisa.


Creso, amante del arte, hizo que los planos fueran trazados por Queristión, y se cree que tardó unos de 220 años de trabajos.

Como precaución a los terremotos que se solían sufrir en la zona, se decidió que el templo se ubicase sobre un terreno rocoso. El resultado fue una verdadera obra de arte que constituyó uno de los más legítimos orgullos de los griegos.

El Templo estaba sostenido por 127 columnas de 20 metros de altura, cuyas bases eran de 5 pies de diámetro. La fachada principal tenía 36 columnas distribuidas en 3 hileras de ocho diámetros,adornadas con esculturas de Scopas, rodeando la sala donde estaba situada la estatua de la diosa, fabricada de color negro y cubierta de oro, asegurando algunos que se había tallado sobre un meteorito.


El soberbio edificio, que se consideraba como una de las Siete Maravillas, era el orgullo de la ciudad y la envidia de todo el forastero que lo visitaba.


Sin embargo, dos siglos después de su construcción, Impulsado por un extraño afán de celebridad, el pastor Eróstrato, un mendigo loco, hambriento de fama le prendió fuego, quedando el edificio casi enteramente destruido.

Los efesianos, horrorizados ante el crimen de Eróstrato, le condenaron a muerte, y a algo aún más terrible si se considera el ansia de inmortalidad del incendiario: a que su nombre, borrado de todos los anales, no fuese jamás pronunciado por nadie.


El hecho ocurrió en el año 356 a.C., el mismo día en que nació Alejandro Magno.


("Templo de Artemisa en Éfeso" 1572 - Grabado de Martin Van Heemskerck )


Poco después, sin embargo, el famoso templo fue reconstruido por Quiromócrates. Una estatua de Diana lo presidía y lo decoraban pinturas de Apeles y Parrasios.

Este segundo monumento cayó en poder de los godos en el año 263 de la era cristiana, siendo destruido por orden de Constantino.


Los restos de piedras y cimientos del mismo, fueron descubiertos en 1863 por el ingeniero ingles J.T. Word tras varios años de búsqueda, realizando las excavaciones por cuenta del museo británico bajo más de siete metros de escombros y piedras.


Fuentes:

*Las Maravillas del Mundo – Enciclopedia Cultural Salvat Editores.

martes, marzo 10, 2009

El Templo De Artemisa En Efeso

(El Templo de Artemisa en Efeso)
Efeso, ciudad de la Jonia, se encontraba en una región próspera a orillas del mar Jónico, que gozaba de un excelente puerto natural, de gran comercialidad y actividad, y que hacían de él uno de los más importantes del Asia Menor.

En esta ciudad, y sobre las ruinas de un antiguo templo dedicado a la diosa Cibeles, a quienes rendían culto los antiguos habitantes de la región, y que fue destruido en el siglo VII a.C. por los sumerios, Cresó, rey de Lidia, ordenó levantar por suscripción pública, reuniendo fondos para ellos, un tempo dedicado a la diosa Artemisa.
(Creso de Lidia)
Creso, amante del arte, hizo que los planos fueran trazados por Queristión, y se cree que tardó unos de 220 años de trabajos.
Como precaución a los terremotos que se solían sufrir en la zona, se decidió que el templo se ubicase sobre un terreno rocoso.
El resultado fue una verdadera obra de arte que constituyó uno de los más legítimos orgullos de los griegos.

El Templo estaba sostenido por 127 columnas de 20 metros de altura, cuyas bases eran de 5 pies de diámetro. La fachada principal tenía 36 columnas distribuidas en 3 hileras de ocho diámetros
adornadas con esculturas de Scopas, rodeando la sala donde estaba situada la estatua de la diosa, fabricada de color negro y cubierta de oro, asegurando algunos que se había tallado sobre un meteorito.
El soberbio edificio, que se consideraba como una de las Siete Maravillas, era el orgullo de la ciudad y la envidia de todo el forastero que lo visitaba.

Sin embargo, dos siglos después de su construcción, Impulsado por un extraño afán de celebridad, el pastor Eróstrato, un mendigo loco, hambriento de fama le prendió fuego, quedando el edificio casi enteramente destruido.
Los efesianos, horrorizados ante el crimen de Eróstrato, le condenaron a muerte, y a algo aún más terrible si se considera el ansia de inmortalidad del incendiario: a que su nombre, borrado de todos los anales, no fuese jamás pronunciado por nadie.
El hecho ocurrió en el año 356 a.C., el mismo día en que nació Alejandro Magno.

Poco después, sin embargo, el famoso templo fue reconstruido por Quiromócrates. Una estatua de Diana lo presidía y lo decoraban pinturas de Apeles y Parrasios.
Este segundo monumento cayó en poder de los godos en el año 263 de la era cristiana, siendo destruido por orden de Constantino.

Los restos de piedras y cimientos del mismo, fueron descubiertos en 1863 por el ingeniero ingles J.T. Word tras varios años de búsqueda, realizando las excavaciones por cuenta del museo británico.
Los restos fueron encontrados bajo más de siete metros de escombros y piedras.

Fuentes: *Las Maravillas del Mundo – Enciclopedia Cultural Salvat Editores.

domingo, enero 28, 2007

La Tumba De Mausolo


En Halicarnaso, capital de Caria, murió el rey Mausolo después de un reinado tranquilo y feliz que llevó a su pueblo al esplendor y la prosperidad. Corría el año 353 a.C., y su esposa Artemisa decidió construir una tumba que hiciera inolvidable al rey perdido.Dirigidos por los arquitectos Sátiros y Piteos, a los esclavos se unieron hombres libres que quisieron rendir un homenaje al rey, y las obras eran frecuentemente visitadas por Artemisa. El dolor por su pérdida la volvía cada vez más frágil y enferma, y presintiendo una muerte próxima animaba a los obreros para ver finalizada la obra antes de fallecer.

Al cabo de dos años, la reina murió por fin y su pueblo quiso hacerla compartir con su marido aquella suntuosa tumba, repleta de los tesoros con que el pueblo de Caria quiso mostrar su gratitud hacia ellos.

Sobre una superficie de 33 por 39 metros, la tumba levantaba unos cincuenta metros de altura. Un muro partía de cinco escalones y llegaba hasta media altura para formar un podio. Sobre esta base se situaban 117 columnas jónicas ordenadas en dos líneas de nueve frente al Opistodomos, y en dos hileras de veintiuna a cada lado.

La columnata sostenía a su vez una pirámide escalonada y en lo más alto una gigantesca cuádriga. Se encargó a Briaxis, Timoteo, Leucastes y Escopas, los mejores escultores griegos de la época, la realización de las estatuas y relieves.


Dieciséis años después, el mismo Alejandro Magno que ordenara reconstruir el templo de Artemisa, conquista la ciudad y destruye el Mausoleo.

Los Caballeros de San Juan, en el siglo XIV utilizaron sus materiales para el castillo de San Pedro de Halicarnaso, que hoy se llama Bodrum. Y lo hicieron con tanto detenimiento que en la actualidad apenas se distingue la forma en la roca donde se asentó.

El Faro De Alejandría

El arquitecto Sóstrases de Cnido recibió en el 279 a.C. un encargo del rey Ptolomeo Filadelfo II para construir una torre en la isla de Faros, frente a Alejandría. Consistía en una gigantesca torre sobre la que una hoguera permanente marcaba la posición de la ciudad a los navegantes, dado que la costa en esa zona era demasiado llana y se carecía, por tanto, de cualquier referencia para la navegación. Su finalidad sería servir de guía para los navegantes hacia la entrada del puerto más importante de la época.Su altura alcanzaba los 134 metros y para su construcción se utilizaron grandes bloques de vidrio que fueron utilizados como cimientos para aumentar la resistencia contra la fuerza del mar. El resto del edificio era de forma octogonal sobre una plataforma de base cuadrada y estaba compuesto de bloques de mármol unidos con plomo fundido. En la parte más alta, un gran espejo metálico reflejaba la luz del sol durante el día y por la noche proyectaba la de una gran hoguera a una distancia de hasta 50 km.

Con la excepción de la Gran Pirámide de Gizat, sólo el faro sobrevivió al resto de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Esta maravilla va a durar bastante: unos mil seiscientos años, hasta que en el siglo XIV la catástrofe de la naturaleza la derriben. Fue severamente dañada por los terremotos de 1303 y 1323 hasta el punto de que el viajero árabe Ibn Battuta escribió que le había sido imposible entrar en las ruinas.
Dicha maravilla, cuyo nombre era "la Torre de Faros", designará a todas las construcciones posteriores realizadas con el fin de mostrar el camino a los barcos.
Ochocientos años después de su construcción, el califa Al Walid pasó a la historia tanto por su codicia como por su ingenuidad, al hacer derribar en el año 1480 los restos del faro con la esperanza de encontrar bajo sus cimientos un inmenso tesoro escondido.
Dado que sus intuiciones fueron equivocadas, sus ruinas fueron usadas para construir una fortaleza en la zona.
Hoy día sólo nos queda el recuerdo transmitido de nuestro antecesores y los antiguos grabados de de la misma existen.

El Coloso De Rodas


Sin viajar apenas en el tiempo (apenas unos tres años hacia delante, hasta el 277 a. de C.) vamos a presenciar la construcción de la última de las maravillas. Para ello abandonaremos el Asia Menor y nos internaremos en el mar Egeo. Allí, apenas a 18 kilómetros de la costa, encontraremos la más importante de las islas Espóradas: Rodas. Es importante porque su ciudad, del mismo nombre, es la capital del Dodecaneso, archipiélago compuesto por una veintena de islas. La situación geográfica de Rodas es privilegiada para comerciar con Grecia, el Asia Menor e incluso Egipto, y gracias a eso se ha convertido en el centro comercial más importante del Mediterráneo Oriental.
Por ello no es extraño que alguna potencia de la época ambicione apoderarse de Rodas e intente tomarla, como Macedonia. Su rey, Demetrio I Poliarcetes, es conocido por su experiencia en el arte militar, sobre todo en los asedios, tanto, que en futuro los militares se referirán a la técnica de asediar fortalezas como "Poliarcética". Demetrio ataca pues, Rodas. Sin embargo, la ciudad resiste los embates de este temible guerrero, quien finalmente se retira.

Para celebrar este triunfo, la ciudad decide elevar un monumento memorable a Helios, dios del sol, en el puerto. Dirige las obras Cares de Lindos, discípulo de Lisipo. La estatua va creciendo, primero el armazón de hierro y sobre él las placas de bronce. Finalmente, cuando la estatua se termina mide nada menos que 32 metros de altura. Su fama atraerá a viajeros de todo el mundo antiguo para verlo.
Con el Coloso, llegaron a ser cinco las maravillas del mundo que se alzaban sobre la faz de la tierra, número que no fué superado sino que fué decreciendo. Cincuenta y seis años después de su construcción, en el 223 a. de C., un terremoto derribó al Coloso. Los habitantes de Rodas, siguiendo el consejo de un oráculo, decidieron dejar yacer sus restos donde cayeron. Y así fué, durante cerca de novecientos años, hasta que en el 654 d. de C. los musulmanes se apoderaron del bronce como botín en una incursión.

La leyenda del Coloso tendió, cómo no, a agrandar sus proporciones. Durante el renacimiento el Coloso fué "descubierto" por los humanistas, al igual que el resto del arte griego, y su magnificencia fué remarcada haciéndose circular que su tamaño era tal que los barcos pasaban entre sus piernas. Pero el Coloso no necesita de mitificación: habrá de pasar la friolera de dos mil años hasta que el hombre realice otra estatua colosal que la supere, lo cual lo dice todo.

Los Jardines Colgantes De Babilonia

Constructor: Desconocido
Periodo: entre 605 y 562 a.c.
Se desconoce que causó su destrucción.

Babilonia - llamada Babel en la Biblia - a orillas del Eufrates.

A pesar de que el nombre de esta ciudad figura en los anales de la historia desde hace dos milenios, vemos que todas las construcciones son nuevas y recientes: y es que los asirios la destruyeron hasta los cimientos. Pero al fin los babilonios, con la ayuda de los medos y los escitas, vencieron por completo a los asirios, y la ciudad fue esplendorosamente reconstruida.

Estamos a mediados del siglo VI a. de C., y gobierna el rey Nabucodonosor II, el más famoso de todos los del mismo nombre. Además de un gran guerrero y conquistador, Nabucodonosor es también un gran arquitecto: la ciudad rebosa de construcciones monumentales. Sin embargo, algo se echa de menos en esta majestuosa ciudad: todo es demasiado llano, demasiado rectilíneo. Si subimos lo suficientemente alto, veremos toda la ciudad de un vistazo.

Esto entristece a Amytis, la esposa de Nabucodonosor. Ella es una princesa meda, y se crió en montes y colinas exuberantes de vegetación. Añora las montañas de su ciudad natal. Esta tristeza disgusta al rey. ¿Acaso no es el más famoso constructor de su tiempo? Enseguida ordena traer grandes piedras, pues los ladrillos utilizados normalmente no resisten bien la humedad. Así, edifica una serie de terrazas escalonadas en las cuales deposita la tierra necesaria y empieza a plantar árboles, flores, arbustos, etc. También construye una máquina semejante a una noria que transportará el agua desde un pozo hasta los jardines para regarlos. En poco tiempo, éstos rebosan de vegetación, y las copas de sus árboles se divisan incluso desde fuera de las dobles murallas de la ciudad. Las bóvedas escalonadas llegan a medir 24 metros de altura. Nabucodonosor ha conseguido crear un aparente monte cubierto de exuberante vegetación.

En el año 539 a. de C. los persas conquistan Babilonia, y ello provoca su decadencia. La población va menguando y, para cuando Alejandro Magno visita la ciudad (sobre el 326 a. de C.) parte de ésta se encuentra en ruinas. La destrucción definitiva tiene lugar en el año 126-125 a. de C., fecha en la que el parto Evemero conquista la ciudad y la incendia. Desde entonces no quedan más que las ruinas a orillas del Eufrates.

Aunque los Jardines Colgantes no aparecen mencionados en los documentos babilonios ni Herodoto, la tradición y el testimonio de Beroso, un sacerdote contemporáneo de Alejandro revelan su existencia.

Sobre los jardines colgantes existe también una leyenda, que sitúa la fecha de su construcción cinco siglos antes, a finales del s. XI a. de C. Según esta leyenda, es la reina Shammuramat, llamada Semíramis por los griegos, quien construye los jardines. Shammuramat gobierna el imperio asirio como regente de su hijo Adadnirari III, desde la muerte del rey Shamsidad V, y además de construir los jardines colgantes, conquista la India y Egipto. Termina sus días suicidándose a causa del dolor que le produce descubrir una conjura contra ella urdida por su hijo. Algo trágico... como era de esperar en una leyenda, sobre todo teniendo en cuenta que fueron los griegos quienes la recogieron.

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